Aspectos religiosos

Cristianismo

En el antiguo testamento no se encuentra la probición contra un aborto voluntario, aunque el aborto causado debido a luchas externas sí que aparece penalizado. La ley Hitita era similar en este punto. Las leyes asirias sin embargo, penalizaban incluso el inducido, quizás por que el Estado necesitaba guerreros para su ejército. Bajo la influencia griega, la versión Septuaginta del Exodo 21:22 hizo una distinción entre un feto no formado o formado, estando el último tratado como una persona independiente[40] Esta distinción entre un estado temprano y tardío del feto era bastante común en el mundo antiguo, y fue defendida por Aristóteles al distinguir entre almas y sub-almas humanas. Así, el tiempo de la entrada de un alma humana era comentado por Aristóteles a los 40 días después de la concepción para un varón y 90 para una hembra. Muchos teólogos católicos aceptarán luego esa herencia aristotélica de diferente manera; entre ellos Tertuliano, Orígenes, Agustin y Tomás de Aquino.

Por su parte, la teoría de que el alma humana no entra en el cuerpo hasta el nacimiento fue defendida por Platón y fue sido determinante para la ciencia legal Romana. Sólo raramente el aborto fue tratado como un homicidio, incluso cuando ésto era punible. En el lado opuesto tenemos sobre todo a los Pitagóricos, quienes pusieron énfasis en el culto a una noción de medicina-religión para poscribir el aborto, algo con lo que alineará Hipócrates. En el cristianismo primitivo encontramos un culto privado de Asia menor, quizás pitagórico, que es conocido por haberse opuesto al aborto. También algunos pensadores griegos y romanos se oponián al aborto por otras razones que la de la humanización sino por suponer una interferencia en el derecho del padre respecto al niño[41]

Catolicismo

Históricamente, no siempre el magisterio de la Iglesia católica ha condenado el aborto como homicidio o asesinato, aun cuando se hayan dado discusiones teológicas sobre el momento de la creación del alma (véase, por ejemplo, el artículo traducianismo). Los padres de la Iglesia no han sido unánimes en los criterios de reprobación del aborto.

Pedro Lombardo comenta en el siglo XI la primera referencia al aborto que existe en marco cristiano: la presente en Exodo 21:22 en donde se distinguem dos tipos de aborto: uno que suprime a un ser humano ya formado y con alma humana - y en cuyo caso es homicidio - y otro en el que se elimina a un ser "informe" y sin alma propiamente humana, por lo que se debía pagar una multa. Más tarde, Santo Tomas[42] se adhiere a esa tesis aristotélica afirmando por tanto una diferencia en el pecado. Así, en sus Comentarios a las Sentencias de Pedro Lombardo (III) se suma a la tesis aristotélica de que el alma entra a los 40 dias en el caso de varones y 90 en el de hembras.[43] Santo Tomás asume además un punto de vista un tanto moderno al dejar a la embriología una mayor precisión del tiempo para corregir éstos aspectos con más exactitud.[44]

·         Al principio, el embrión tiene un alma sólo sensitiva que es sustituida por otra más perfecta, a la vez sensitiva e intelectiva, como trataremos exhaustivamente más adelante. Summa Theologica I, q. 76

·         En la generación del hombre lo primero es lo vivo, luego lo animal y por último el hombre. Summa Theologica II-II, q. 64

·         Debemos observar una diferencia entre el proceso de generación en el hombre y los animales del de el aire o el agua. La generación del aire es simple ya que sólo dos formas substanciales aparecen; una que es desplazada y otra que es inducida. Y todo esto tiene lugar en un instante y a la vez, de manera que la forma del agua permanece durante todo el periodo precediendo a la inducción de la forma del aire. Por otro lado, en la generación de un animal aparecen diversas formas substanciales: primero el semen, luego la sangre y así hasta que encontramos la forma de un animal o un hombre. Sobre el poder de Dios, q. 3, a. 9, ad 9. Cf. Summa Contra Gentiles, II, Ch. 89, 11; Summa Theologiae, Ia, q. 119, a. 2..

·         Como es alma está unida al cuerpo como su forma, está unida al cuerpo como su acción propia. El alma es "la acción de un cuerpo orgánico"(Aristoteles, II De Anima, 412b, 5-6). Por lo tanto el alma no existe en el semen en cuanto acto (como opuesto a en potencia o virtualidad) antes de la organización del cuerpo. Summa Contra Gentiles, II, ch. 89.

A pesar de que el punto de vista de Santo Tomás conlleva cierta actualidad por una mayor conciliación con la ciencia moderna, en la teología del siglo XX existen secotres que consideran que Santo Tomás no contaba en su momento con los datos científicos que tenemos ahora, y que incluyen dinámicas propias así como el conocimiento del ADN. Este argumento es un punto de apoyo para que en el siglo XX la oficialidad católica defienda la posición de que en el momento de la fecundación aparece un nuevo ser, con dinámica propia e información genética completa aunque su estado sea de dependencia con respecto a la madre.

Las tesis de Santo Tomás explican cuando el alma es insuflada por Dios en el ser humano. Y si bien esto resulta incompatible con los argumentos que equiparan aborto a homicidio o asesinato, los defensores de éste otro punto de vista señalan a menudo que no se puede atribuir a Santo Tomás una postura favorable al aborto por citas como la siguiente:

·         Servimos a un propósito más grande y significante, la manifestación de la bondad de Dios, y en ese gran contexto somos simplemente medios para el fin de Dios[...] Dios quiere su propia bondad como un fin, y quiere que todas las cosas sean un medio para ese fin. Summa Contra Gentiles I. 86. 718

Por lo tanto, a pesar de la postura más oficial de la Iglesia católica, se debe señalar ese debate en la teología católica en lo que se refiere al momento en que se puede considerar al alma humana, a un "ser humano", a los tiempos de desarrollo del mismo así como al tipo de pecado relacionado, o si es que éste existe. Las distintas corrientes de opinión pueden quedar resumidas en:

  • Los partidarios de la animación inmediata (desde el momento de la concepción). Dentro de esta posición, destacaron los que consideraban el origen del alma humana por una preexistencia anterior a su unión con el cuerpo (platonismo cristiano) o por una derivación del alma de los padres (traducianismo).
  • Los partidarios de la animación mediata o retardada (después de un cierto tiempo). Entre los que defendían esta postura, estaban parte de los que aceptaban que las almas son creadas por Dios, y que ésta creación podía tener lugar después de la fecundación.(aristóteles)

La tesis de la animación mediata sostenida por Santo Tomás de Aquino fue la que se impuso y la que pasó a ser oficial. Como se ha comentado, Santo Tomás sostenía que no era hasta los 40 días cuando Dios insuflaba el alma en los hombres y 90 días en el caso de las mujeres. En consecuencia, la tesis de la humanización retardada fue la opinión mantenida de forma general durante la Edad Media, determinando que el alma humana era insuflada por Dios a los 40 días y en la mujer a los 90.

Una razón de peso por la que los teológos católicos partidarios de la animación inmediata han mantenido que el alma se insufla en el momento de la concepción reside en que la nueva alma no es derivativa de la de sus padres, y por lo tanto supone un hecho divino. Bajo esta línea se puede citar por ejemplo el Didaké[45] o en Tertuliano.[46]

Éste punto es sin duda el que causa más problemas de conciliación con el saber científico. Algunos autores señalan que los teólogos de esta tendencia se alinean en realidad con filósofos modernos, como Kant o Leibnitz, ya que la idea de que el alma existe en el mismo momento de la concepción surge con más fuerza principalmente en el siglo XIX.[47] Si en los siglos anteriores era preeminente la visión de Santo Tomás, en el siglo XX la postura oficial de los Papas es en contra de cualquier tipo de interrupción del embarazo. El Papa Juan Pablo II escribió en este sentido de manera inequívoca en diversas encíclicas[48] y una línea similar es mantenida por Benedicto XVI. Estas encíclicas son discutidas por los defensores de perspectivas distintas, tanto dentro la comunidad católica[49] como fuera de ella en ámbitos intelectuales[50] o teológicos.[51]

También a partir del siglo XX se empieza a recuperar algo del protagonismo de la mujer y lo femenino en el debate, hasta entonces muy secundario o inexistente. Así, algunas teólogas como Teresa Forcades señalan la importancia de no interferir en la decisión de la madre y en el vínculo especial y distintivo de dependencia entre ambos que ha sido diseñado por Dios y en donde se incluye la decisión de la maternidad.[52]

Al margen de los debates de cada momento histórico - actual o del pasado - debe entenderse que existe una herencia diversa que es propia a la teología católica por sus raíces en el pensamiento aristotélico y platónico. Cabe recordar que de cualquier forma la iglesia católica no aplica a los casos de aborto de corta gestación aquellos sacramentos y ritos que suponen la existencia de un alma, como el bautismo o los que se dan por el alma de un fallecido.

En el magisterio

En el primer Concilio de Maguncia −un concilio local del año 847− se confirman penas canónicas propuestas por reuniones anteriores: a la mujer que haya abortado se le han de prescribir 10 años de penitencia. El Papa Esteban V afirma, en su carta Consuluisti de infantibus, que cometer un aborto es un homicidio, ya que la concepción requiere de la acción de Dios.[53]

Aparte de esta alusión, el magisterio de la Iglesia no vuelve a pronunciarse sobre el tema hasta el siglo XX, aunque desde 1930 lo haya hecho de manera continua y cada vez más amplia. Pío XI,[54] Pío XII en varios discursos, como el que impartió a la Sociedad de Médicos Italianos de San Lucas (12 de noviembre de 1944), o Juan XXIII,[55] han condenado el aborto como homicidio. En el Concilio Vaticano II se encuentra una de las condenas más citadas en el magisterio posterior, concretamente, en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes.[56]

El Papa Juan Pablo II recuerda, en la encíclica Evangelium Vitae, que quienes a sabiendas de la pena incurren o colaboran en un aborto (padres y cómplices sin cuyo apoyo el aborto no se hubiera realizado) incurren en excomunión inmediata (llamada en el Código de Derecho Canónico latae sententiae).[57]

 

Judaísmo

La tradición judía es proclive a la santidad del feto, y no permite el aborto a solicitud. Sin embargo, permite el aborto bajo determinadas circunstancias, porque no considera al feto como persona autónoma. La Mishná (Ohalot 7:6) indica explícitamente la admisibilidad del aborto si la continuidad del embarazo pudiera poner en peligro la vida de la madre.

El judaísmo ortodoxo no admite otra causa que el peligro para la vida materna, en tanto el judaísmo conservador considera también la posibilidad de graves daños a la salud física o mental, o cuando el feto es inviable o padece graves defectos, según opinión médica experta.

 

Islam

En el Islam, el derecho islámico (sharia) parte de consideraciones similares a las del derecho canónico cristiano. De manera similar a lo que ocurre en el resto de religiones, los textos sagrados principales (Corán) no tratan muy directamente el tema, por lo que se atribuye importancia a comentarios posteriores. Autores clásicos como Averroes o Avicena afriman que el feto adquiere la condición legal de persona cuando recibe de Allah su alma personal, momento para cuya identificación se confía también en la ciencia del médico y no sólo en la revelación. De acuerdo con la tradición oral, el momento de la infusión del alma es a los 120 días o cuatro meses.[58]

La mayoría de juristas modernos consideran aceptar la no viabilidad del feto en sus primeros 120 dias.[59] En el Islam se asume que la complejidad de la vida fetal aumenta con el tiempo, manteniendo así una perspectiva gradualista que tiene su fundamento en la teología islámica. En ella se afirma que el espíritu (rub) entra en el feto alrededor de los 120 días (4 meses) después de la concepción. Aquellos que toman una posición más estricta argumentan que una vez el esperma entra en el vientre, está destinado a producir vida, y así para ellos el aborto está proscrito. No obstante, dentro de esos 120 días la mayoría de juristas consideran el aborto como moralmente menos grave y por tanto no sancionable.

Del mismo modo, se observa de manera general que la madre pueda abortar si su vida corre riesgo independientemente del tiempo de gestación, por lo que la vida de la madre prevalece sobre los derechos del no-nacido. Existe cierto debate en el caso de malformación y hasta que punto esto es motivo para alargar los 120 días. Aunque en la fatwa egipcia ésto no se contempla.[60] Se debe notar por tanto que existe debate respecto a acortar alargar el periodo y sus supuestos, y en donde la ciencia a veces juega un papel destacado.

Hay dos escuelas jurídicas que valoran de maneras opuestas el aborto. La escuela Hanafi permite el aborto libremente en los cuatro meses iniciales, incluso cuando la iniciativa de la mujer no cuenta con el permiso del marido. La escuela Maliki prohíbe en su mayoría el aborto de manera absoluta, argumentando que, aunque el feto no sea propiamente humano, no se debe interferir con su destino natural de adquirir su alma, una vez que el semen se ha instalado. Algunos miembros de la escuela Maliki encuentran permisible el aborto hasta los 40 días. La escuela hanbalí suele rebajar el plazo a los 40 días, prohibiéndolo terminantemente después.[61] Las otras escuelas legales islámicas, tanto suníes como chiíes, mantienen, en conjunto, posiciones semejantes a las de la escuela Hanafi. De las cinco categorías en que se clasifican jurídicamente los actos — obligatorios, recomendados, opcionales, culpables o desalentados y prohibidos —, el aborto ha sido situado generalmente entre los opcionales o tolerables, especificándose los casos en los que el aborto debe considerarse criminal y punible. En general, son razones de salud las que se considera que justifican el aborto.[58]

De manera genral, el Islam anima a la reproducción y desalienta el aborto, que no recibe fácilmente la aprobación social, pero tampoco es considerado necesariamente un crimen. Es visto más bien como un recurso que debe usarse sólo en último lugar. Es requerimiento indispensable la expresión de la voluntad de la madre de llevarlo a cabo.

Budismo

El budismo no contempla la existencia de un alma insuflada o creada por una divinidad, por lo que su doctrina no establece un tiempo concreto que aconseje o no el aborto. No obstante, la doctrina budista sí que observa una evolución del desarrollo embrionario y sus capacidades, por lo que observa una graduación[62] en la gravedad moral en el acto de abortar en función de la evolución de la consciencia en el no-nacido. De manera general el budismo no condena con excesiva gravedad el aborto aunque señala las posibles graves consecuencias para la estabilidad emocional de la madre. En la práctica algunas comunidades budistas como la japonesa celebran ceremonias rituales (Mizuko kuyo) de reparación emocional para aquellas mujeres que han experimentado un aborto y así lo solicitan.

En una obligada investigación de las causas de las acciones que demanda el budismo a sus seguidores, en general se observa el contexto de la situación que puede empujar a una mujer a esta decisión. De manera que el aborto, aun siendo considerado una situación muy poco afortunada o que puede ser producto del aferramiento al deseo sensual, no llega a tener la misma consideración de gravedad que otras acciones. Por ejemplo, el budismo menciona numerosos ejemplos sobre la gravedad de acabar con la vida de un animal adulto como un perro, un elefante o un caballo. Pero no respecto a un aborto de cinco o seis semanas. No aparece pues una norma general en el budismo que enseñe una prohibición o aprobación en cualquier situación, sino que se tiende a observar cada caso y sus circunstancias.

Los países en donde la religión budista es mayoritaria (como Tailandia, Camboya o Japón) se aplican leyes de plazos y supuestos que permiten el aborto.[63] De entre todos ellos, el caso de mayor permisividad y despenalización es el japonés.

Hinduísmo

El hinduísmo considera el aborto desde sus textos de una manera quizás más radical que otras religiones, al considerar que el alma humana está presente desde la misma concepción sin un debate de peso. La noción religiosa de no-violencia hacia cualquier manifestación de la vida fue además subrayada en la era moderna por Gandhi, el padre de la moderna nación india. Al lado de ésto, muchos textos religiosos como el Svetasvatara Upanishad afirman que el dios creador (Bhrama) pone sus semillas para la vida, y por lo tanto el aborto se considera un mal acto y un mal karma. Los textos religiosos hinduístas además animan a tener descendencia. Las creencias del mundo hinduísta son variadas pero derivando casi todas ellas de sus antiguos textos sagrados, los Vedas. El mundo hinduísta sacraliza la vida y sus manifestaciones.

Bajo un esquema teológico complejo que contempla la reencarnación de las almas, tanto el cigoto, embrión o feto poseen alma - esté ya desarrollada o no - y deben ser protegidos. Socialmente ésta visión moral sigue siendo predominante[64] y los diferentes cultos hinduístas y sus líderes[65] mantienen en mayoría ésta visión, si bien al mismo tiempo consienten resignadamente cierta conciliación con los programas de planificación familiar así como con el aborto, sobre todo por la problematica social y de población existente.

Algunos textos hinduístas provenientes de la medicina tradicional (Ayurveda), como el Charak Samhita, recomiendan dar preferencia a la vida de la madre que no a la del feto. Ésto ha servido de punto de apoyo para que eL gobierno indio permita a través del acta MTP de 1971,[66] legislar el aborto en casos de violación, incesto o amenaza a la salud mental del madre. Es a través de éste último supuesto que se realizan la mayoría de interrupciones del embarazo en India, que actualmente son muy numerosas.

La moralidad del aborto en la sociedad hindú es compleja. Los textos religiosos como los Vedas y los Puranas lo prohíben con claridad, aunque la filosofía hindú permite que sean sobreseídos de manera práctica; especialmente mediante el Ayurveda o medicina tradicional. El sistema de castas, la selección de sexo por motivos socioeconómicos, sobrepoblación y otros graves problemas, fuerzan una coexistencia que es vista de manera resignada pero no satisfactoria por la sociedad india.